sábado, 25 de enero de 2020

Introducción a la Economía Parte 4: Breve Introducción a la Microeconomía

INTRODUCCIÓN A LA MICROECONOMÍA 


La microeconomía se inclina fundamentalmente hacia: Las unidades individuales de la economía, como el consumidor y la empresa, consideradas aisladamente o en agrupaciones homogéneas.  El comportamiento del consumidor: la búsqueda de satisfacción máxima (dada su restricción presupuestaria) y otras motivaciones. 

El comportamiento de la empresa: 

  1. La búsqueda de la utilidad máxima (dadas las estructuras de costos y la actuación de competencia) y otras motivaciones. 
  2. La estructura de los mecanismos de funcionamiento de los mercados. Las conformaciones básicas de la oferta y la demanda, consideradas microscópicamente. 
  3. Las funciones y las imperfecciones de los mercados en la localización exacta de los recursos escasos de la sociedad y en la generación de los productos destinados a satisfacer las necesidades conceptuadas como ilimitadas. 
  4. Los sueldos y salarios pagados en el proceso productivo y el consecuente reparto funcional del ingreso social. 
  5. Los precios de las unidades que generan cada uno de los bienes y servicios que conforman el producto social. 
  6. En enlace entre costos y beneficios privados y el interés mayor del bien común. 

Orígenes de la microeconomía 


El enfoque micro económico se remonta a los primeros autores clásicos, como Smith, Ricardo, Say, Stuart-Mill. A partir del análisis del comportamiento Racionalista del “hombre económico”, tanto productores como consumidores investigaron los mecanismos de funcionamiento y de equilibrio en la economía. Resultado de la filosofía liberal-individualista que prevaleció en la primera mitad del siglo XVIII, la economía clásica profundizó los objetivos maximización de los agentes individuales y los potenciales derivados de la promoción de la riqueza nacional. Los marginalistas retomaron ese mismo enfoque durante el siglo XIX, explicándoles después, a partir de otras vertientes teóricas, Jevons, Menger, Bohm-Bawerk situaron al individuo en el centro de la reflexión económica. Sus motivaciones subjetivas se convirtieron en teoría, y de las decisiones individuales, sustentadas por posturas utilitaristas y hedonistas, se derivaron mecanismos de acción capaces de yuxtaponer los intereses privados a los sociales.

El método fundamental de ese enfoque es deductivo. El nivel de abstracción involucrado es necesariamente alto al investigar categoría de tipo utilidad, valor, satisfacción, indiferencia y bienestar. Por el tipo de desarrollo que le dio origen, la microeconomía se llama también teoría de precios. En el modelo liberal-individualista, muy vinculado a la tradición microeconomía, debido al libre mecanismo del sistema de precios, las acciones individuales de los productores y los consumidores pueden considerarse y articularse al estudiar la formación de los precios, la microeconomía se encamina hacia el estudio de la oferta, de la cual son responsables los productores, y la demanda, depende del comportamiento, motivaciones y reacciones de los consumidores. La microeconomía trata igualmente de los mercados en sus diversas formas y estructuras; examina las condiciones generales del equilibrio de las empresas en cada una de las condiciones competitivas posibles e investiga, en la base del análisis del proceso productivo, los mercados de los recursos de producción y los pagos correspondientes (por ejemplo, los salarios pagados en mercados de trabajo y las utilidades atribuidas a la capacidad empresarial), para finalmente llegar a la teoría de la distribución del ingreso.

A pesar de su enfoque microscópico, la microeconomía se interesó también en el equilibrio general del sistema económico, a partir de la interdependencia de las actividades de los productores, los propietarios de los recursos y los consumidores. La proporción teórica es la tendencia hacia el equilibrio general en una situación del óptimo económico. Por los mecanismos de la libre competencia que se manifiesta en cada mercado, mediante los precios se orientan las acciones convergentes de cada uno de los agentes del proceso económico. Los productores maximizan sus utilidades; los consumidores su satisfacción y los escasos recursos se amplían en la forma más eficaz posible, maximizando tanto el concepto de rentabilidad privada como el de rentabilidad social en su conjunto. El funcionamiento de este sistema corresponde al de un juego no cooperativo preocupante, en el sentido de que cada unidad individual cuida sus propios intereses, sin colocaciones la maximización teórica es tal, en ese concepto de colocación óptima y eficiente, que ninguno de los participantes del sistema puede en un momento dado, mejorar su propia posición sin sacrificar los niveles de satisfacción, también máximos, de otro u otros participantes. 

Aunque la palabra “microeconomía” sea de origen relativamente reciente, el proceso que designa tiene una larga historia de más de un siglo, ya que se ve primero aparecer y más tarde imponer las tesis marginalistas, que son la base de la actual microeconomía. El estudio de la génesis de ciertas nociones esenciales permite con frecuencia conocer mejor su significación, de tal manera que se empezará este capítulo por recordar el procedimiento teórico de los marginalistas, como “padres fundadores” de la microeconomía. A continuación se verá cómo tomó forma definitiva en los años treinta y cuarenta de este siglo, bajo la influencia de circunstancias históricas, pero también por el desarrollo de un cierto número de resultados matemáticos importantes. 

La microeconomia  


Como su nombre lo indica, la microeconomía se propone estudiar el comportamiento económico de las unidades básicas ---micro, indivisible- de la sociedad. Uno de sus postulados esenciales es que tal comportamiento se caracteriza por la racionalidad individual; cada una de las unidades básicas es movida sólo por el deseo de maximizar su placer o su beneficio, habida cuenta de sus recursos disponibles. Para lograr tal objetivo, los individuos -es decir, las unidades básicas de la economía- procurarán efectuar intercambios tanto para el consumo como para la producción. 

Los intercambios indican la existencia de relaciones interindividuales; el microeconomista debe otorgar una atención muy particular a tales relaciones y, muy especialmente al marco en el cual estas se desarrollan, marco que puede tomar formas muy distintas; ahora, tales relaciones se traducen en modelos. Es así como cada modelo microeconómico corresponde a una forma de organización social precisa, considerada por algunos como una representación simplificada, depurada de sociedades existentes, en tanto que otros ven mas bien en los modelos el esbozo de sociedades ideales, que pueden incluso servir de norma para la implementación de políticas económicas. 

Microeconomía y Matemáticas 


La hipótesis de racionalidad conduce de un lado, a la búsqueda del máximo de ciertas funciones que traducen los objetivos de los individuos; por otro lado los modelos microeconómicos toman la forma de conjunto de relaciones matemáticas, tanto más complejas en la medida que el número de individuos y de bienes es mayor. Sin embargo, no es la “solución” de los modelos lo que nos va a interesar sino su explicación; dicho de otra manera, se buscará ante todo precisar el significado económico, evitando el recurso a los símbolos matemáticos, en tanto éstos sólo transcriben en un lenguaje particular conceptos que tienen contenido “económico” accesible de manera intuitiva. Se procederá de la misma manera con los resultados de los modelos, a los cuales se le puede dar un significado preciso, aunque se obtengan por deducción pura. De esta manera se espera llegar a dos tipos de interesados: 
  1. El público de los “no iniciados”, esto es, quienes no estudian ciencias económicas o de gestión, pero que pretenden conocer más sobre entre las cuales la microeconomía ocupa hoy un lugar las teorías económicas preponderante. 
  2. El público de estudiantes en ciencias económicas y de gestión, que a causa de la presentación matemática, con frecuencia no le ve contenido a la microeconomía, a tal punto de sólo ver en ésta un conjunto de métodos de cálculo sin ninguna significación. 

Microeconomía y macroeconomía 


Desde hace algunos decenios, -más o menos desde la década del cincuenta- se acostumbra, al menos al seno de la corriente económica dominante, establecer una distinción entre microeconomía y macroeconomía; la primera toma como punto de partida los comportamientos individuales, mientras que la segunda adopta de entrada el punto de vista global razonando sobre agregados como el ingreso nacional, el producto interno, la masa monetaria etc. Es evidente que tal ruptura, debido tanto a circunstancias históricas como divergencias de orden teórico, no es muy satisfactoria; se ha hecho sentir la necesidad de establecer un “puente” entre ellas.

No obstante esta pretensión se ha tornado un imposible, en tanto los puntos de partida son opuestos (en un caso se va de la parte al todo en el otro del todo a la parte); ahora, actualmente, se ha dado la prioridad al enfoque microeconómico, en lo que se ha dado en llamar los fundamentos microeconómicos de la macroeconomía. Incluso si hubiese reservas sobre lo adecuado de este procedimiento, no se puede negar que contribuye mucho a hacer de la microeconomía el “núcleo duro” de la teoría económica dominante denominada “neoclásica”. De ahí la necesidad de conocer bien los partidarios y los logros de esta teoría, sobre los cuales esta obra se propone entregar una visión sintética.