martes, 3 de febrero de 2026

Los Peligros Del Exceso De Pensamiento Positivo: Reflexión Profunda Sobre La Realidad Colombiana

Los Peligros Del Exceso De Pensamiento Positivo: Reflexión Profunda Sobre La Realidad Colombiana


(https://www.youtube.com/watch?v=I2xf_oCmeFc)


Cristian Beltrán Barrero


Introducción


En este video, (https://www.youtube.com/watch?v=I2xf_oCmeFc) se explora el impacto sociocultural del pensamiento positivo y la autosuperación en Colombia, destacando los riesgos de su exceso en las últimas dos décadas. Analiza la forma en la que esta filosofía, inicialmente destinada a motivar, fue tergiversada e instrumentalizada por la clase política y las dinámicas sociales, resultando en negación del dolor colectivo, normalización del sufrimiento y evasión de responsabilidades estatales. A través de ejemplos de la vida práctica, referencias a figuras públicas y debates recientes sobre la educación y la pobreza, el video plantea la necesidad de equilibrar actitud positiva con reconocimiento honesto de la realidad social, invitando a la reflexión sobre los límites saludables del pensamiento positivo.


Orígenes Y Expansión Del Pensamiento Positivo En Colombia


El video inicia con una introducción sobre el contexto colombiano y la forma en la que, durante los últimos veintitrés años, se ha implantado una lógica de superación personal y pensamiento positivo. Se admite ser heredero y consumidor de esta ola de libros y seminarios como Fénix, recalca que no está en contra de la actitud positiva o el emprendimiento, pero advierte que el exceso puede ser tan dañino como el abuso de cualquier condimento en la alimentación. Esta filosofía, en dosis saludables, resulta sensata y constructiva, pero su práctica extrema puede volverse perjudicial, al igual que consumir sal o limón en exceso. El capítulo analiza la forma en la que la conceptualización de la autosuperación se ha instalado en Colombia, adoptando aspectos de negacionismo de la realidad negativa y de motivación, introduciéndose tanto en el discurso popular como en la cultura política y empresarial.


Influencia De Figuras Públicas Y La Interpretación Errónea Del Discurso


Se señala a dos figuras clave en la popularización de esta tendencia: Jorge Duque Linares, a quien respeta y admira por su intención sana de fomentar el pensamiento positivo, y Yokoi Kenji Díaz, cuyo mensaje según el autor ha sido tergiversado. Aunque cree que Kenji no tenía malas intenciones y que su discurso debe tomarse con cautela y buena fe, la interpretación popular llevó a un uso abusivo de sus ideas. A partir de ejemplos como el rechazo a admitir la pobreza y la creencia de que “ser pobre es escogerlo”, se evidencian malentendidos que han permeado tanto la sociedad como el Congreso. Se destaca que la clase política tradicional, antes del gobierno de 2022, aprovechó este discurso para exculpar al Estado de su obligación con el ciudadano y culpar al individuo por su situación, apoyándose en el neoliberalismo y desviando la responsabilidad estatal frente a problemas como la corrupción y la falta de infraestructura o educación.


Instrumentalización Política Y El Desplazamiento De La Responsabilidad Social


El video profundiza en la forma en la que la clase política instrumentalizó el discurso de autosuperación para desligar al Estado de sus deberes, culpando directamente al ciudadano de su propia pobreza y falta de progreso. Ejemplos concretos ilustran la forma en la que problemas sistémicos—como la ausencia de vías o colegios por corrupción—se atribuyen a la supuesta indiferencia o falta de iniciativa de la gente. Incluso abusos en el sistema de salud, educación y transporte son justificados bajo el manto de que las personas no aprovechan las oportunidades que supuestamente existen. Se aclara que sus comentarios cargados de sarcasmo revelan el absurdo de esta lógica, la cual ha conducido a que en Colombia, a 2025, predomine la idea de que la pobreza, la falta de educación y la precariedad en salud se deben simplemente a la voluntad del individuo, ignorando los problemas estructurales y las obligaciones del Estado. Este proceso genera una sociedad menos empática y más individualista, donde las circunstancias adversas se normalizan y justifican mediante la hiperpositividad.


Insensibilización Social Y Normalización Del Dolor


El capítulo aborda el primer gran peligro del exceso de pensamiento positivo: la insensibilización ante el dolor propio y ajeno. Se explica que la imposibilidad de expresar la tristeza o reconocer la derrota conduce a una masiva anestesia emocional, donde se fuerza una visión de triunfo constante, eliminando el espacio para asumir pérdidas y dificultades. Ejemplos de la vida cotidiana muestran la forma en la que personas en situación de vulnerabilidad niegan su pobreza, llegando a defender intereses de clases a las que no pertenecen, al haber interiorizado el discurso motivacional. La insensibilidad no solo es individual sino colectiva, afectando la capacidad de empatía y solidaridad en la sociedad. La presión social por mantener una actitud positiva invisibiliza el sufrimiento real y genera una distorsión de la identidad, donde incluso quienes son pobres se niegan a aceptarlo y desestiman los factores estructurales y económicos que los afectan.


Normalización Del Abuso Y Explotación: Consecuencias Colectivas


En este segmento, el autor expone la forma en la que el segundo peligro radica en la normalización progresiva del dolor, la explotación laboral y el maltrato familiar y social. La cultura de aguante y resiliencia, exacerbada por el pensamiento positivo, lleva a la sociedad colombiana a tolerar jornadas laborales cada vez más largas, transportes públicos deficientes y sistemas de salud colapsados, además de ambientes laborales abusivos y situaciones familiares de violencia. Ejemplos de mujeres y hombres que soportan maltratos y abusos dan cuenta de la forma en la que las víctimas, persuadidas por el discurso de superación, se resignan a su sufrimiento. La justificación sistemática de estas situaciones elimina la posibilidad de reconocer y denunciar la injusticia, perpetuando ciclos de abuso y explotación tanto en el ámbito privado como público. Se enfatiza que no se deben normalizar ni el dolor ni el abuso, y que la presión por pensar siempre en positivo lleva a aceptar lo inaceptable, generando una sociedad cada vez más complaciente con la injusticia.


Negacionismo De La Realidad: Manipulación Y Consecuencias Políticas


El tercer y más peligroso aspecto señalado es el negacionismo de la realidad, donde el exceso de pensamiento positivo induce a negar la existencia de pobreza, desigualdad y problemas estructurales. A través de casos como la reforma educativa debatida a inicios de 2024, Se explica la forma en la que figuras públicas y políticas propusieron dejar de financiar la educación pública en favor de la privada, bajo el argumento de mejores resultados. Esta argumentación ignora las carencias reales de acceso, infraestructura y recursos que afectan regiones como la Guainía y el Vichada. El discurso motivacional opera como herramienta para igualar situaciones incomparablemente desiguales, desestimando los obstáculos estructurales y atribuyendo la falta de avance a la supuesta flojera o pasividad individual. Esto, según el autor, deriva en una instrumentalización del pensamiento positivo para fortalecer intereses de clase y perpetuar la desigualdad social, consolidando mecanismos de justificación política que ocultan la responsabilidad estatal ante los ciudadanos.


Reflexión Final: Límites Del Pensamiento Positivo Y Llamado A La Crítica


En el cierre, se subraya que no hay nada malo en buscar superación personal, leer libros de motivación o aplicar filosofías como la estoica, ni en acudir a modelos como PNL o Blinder, siempre que se mantengan límites saludables. Reconoce el valor de las enseñanzas de Yokoi Kenji Díaz en cuanto a evitar la victimización, pero insiste en que el exceso, incluso de lo bueno, puede ser pernicioso. Reitera los ejemplos de condimentos como la sal y el limón para ilustrar la necesidad de equilibrio y llama a la audiencia a reflexionar sobre hasta dónde debe llegar el pensamiento positivo, alertando sobre el riesgo de insensibilización y negación del dolor. Invita a poner límites a la hiperpositividad, reclamando una actitud positiva que no implique perder el contacto con la realidad ni dejar de reconocer y enfrentar el sufrimiento propio y colectivo.