martes, 28 de abril de 2026

INTRODUCCIÓN A LA TEORÍA DE LA NEGOCIACIÓN

INTRODUCCIÓN A LA TEORÍA DE LA NEGOCIACIÓN


Estructura y procesos de la negociación. Estrategias, tácticas y procesos psicosociales


Roberto Domínguez Bilbao

Silvia García Dauder


Estrategias y tácticas de negociación distributiva


Introducción


El desarrollo de un proceso de negociación suele responder a una planificación, ya sea intuitiva o explícita. Esta planificación implica anticipar los pasos y las posibles respuestas de la contraparte. Aunque con frecuencia ocurre de forma intuitiva, responde a una orientación general hacia los objetivos propios.


El plan estratégico puede definirse como el “conjunto de actividades coherentes e integradas dirigidas a la consecución de sus objetivos en la resolución del conflicto” (Munduate y Martínez, 1998: 73).


Las tácticas, por su parte, son los medios concretos para materializar ese plan: “la táctica consiste en transformar una línea estratégica probable en un itinerario real” (Munduate y Martínez, 1998: 73, citando a Fauvet, 1975).


Aspectos clave en la preparación de un plan estratégico


Según Munduate y Martínez (1998: 76, citando a Zartman, 1978 y Launay, 1982), se deben considerar los siguientes elementos:


  • La finalidad de la negociación es crear una nueva realidad mediante el intercambio controlado de información.

  • Este intercambio se realiza a través de un diálogo libre entre las partes.

  • El objetivo es que la nueva realidad sea lo más ventajosa posible para los propios intereses.


Desde la obra clásica de Walton y McKersie (1965), la negociación se analiza en dos dimensiones principales: distributiva e integradora. Thomas (1992) integra estas dimensiones en un esquema taxonómico derivado del modelo de Blake y Mouton:


Modelo taxonómico de Thomas


  • Eje vertical (Asertividad): Competencia (alto) ↔ Evitación / Acomodación (bajo)

  • Eje horizontal (Cooperatividad): Colaboración (alto) ↔ Competencia / Evitación (bajo)


La dimensión distributiva se refiere a la proporción de satisfacción de cada parte sobre los asuntos en juego (dar y tomar, o suma cero). La dimensión integradora se centra en el total de satisfacción conjunta de ambas partes.


Estas dos dimensiones no son excluyentes: toda negociación contiene elementos de ambas. Su peso varía según la estrategia, las tácticas, la evolución del proceso y el contexto. La distinción entre negociaciones distributivas e integradoras es principalmente analítica, para facilitar la exposición. En la práctica real, siempre deben considerarse de forma simultánea.


En este apartado se abordan los aspectos principales de la negociación distributiva (ND). Aunque rara vez se presenta de forma pura, especialmente en contextos organizacionales, constituye una parte frecuente del proceso global y permite clarificar los mecanismos básicos de la negociación.


Elementos principales de la negociación distributiva


Las negociaciones distributivas se plantean como un juego de suma cero: el logro de objetivos de una parte supone una pérdida para la otra. En inglés se denomina frecuentemente bargaining (regateo). Ejemplos típicos son la compra-venta de un bien, donde el vendedor busca maximizar el precio y el comprador minimizarlo.


Elementos clave (desde la perspectiva de la parte A):


  • Objetivo: resultado preferido por A.

  • Punto de resistencia (PR): límite que A no está dispuesto a superar.

  • Oferta inicial: lo que A ofrece o demanda al comienzo.

  • Alternativa (BATNA): Mejor Alternativa a un Acuerdo Negociado (Best Alternative to a Negotiated Agreement, Fisher y Ury, 1981). Puede fortalecer o modificar el punto de resistencia.


Esquema de rangos:


  • Rango de negociación de A: entre su oferta inicial y su punto de resistencia.

  • Zona de acuerdo potencial: solapamiento entre los rangos de negociación positiva de ambas partes.


El objetivo es alcanzar un acuerdo dentro del rango de negociación positiva. La percepción de equidad del acuerdo influirá en la relación futura entre las partes.


Estrategias fundamentales


En una negociación sobre un único aspecto, las estrategias básicas del comprador incluyen:


  1. Utilizar todos los recursos para acercarse al punto de resistencia de la otra parte.

  2. Modificar los criterios de la contraparte para ampliar el rango de negociación a su favor.

  3. Modificar los criterios para crear un rango de negociación positivo.

  4. Demostrar la inexistencia o debilidad de alternativas de la otra parte.


Tareas fundamentales:


  • Descubrir el punto de resistencia de la otra parte mediante el control estratégico de la información (creíble y orientada).

  • Influir en el punto de resistencia ajeno, actuando sobre el valor esperado de los resultados, costes de retraso o abandono, etc.


Tácticas principales


Las tácticas se centran en tres tareas:


  1. Evaluación del valor de los resultados y costes de terminación:

    • Indirecta: sonsacar indicios, provocar reacciones, registrar respuestas.

    • Directa: información oficial o manifestada.

  2. Gestión de impresiones:

    • Ocultación: decir y hacer lo mínimo, limitar información del representante, dispersar con múltiples temas.

    • Acciones directas: presentación selectiva, conformación lógica, muestra de emociones, aportar información que altere la percepción del oponente.

  3. Alterar la percepción de beneficios:

    • Socavar los cálculos de la otra parte.

    • Proponer interpretaciones alternativas.

    • Manipular costes de retraso o terminación (acciones perturbadoras, alianzas externas, presión temporal o de agenda).


El proceso de la negociación distributiva


Consiste en un intercambio de ofertas y contraofertas, centrado en el patrón de concesiones:


  • Oferta inicial: conviene que sea extrema pero viable (da margen y envía un metamensaje). Debe ir acompañada de una alternativa ante posibles rechazos.

  • Actitud inicial: coherente con la oferta (dura o amistosa, según análisis previo).

  • Concesiones: señalan voluntad de acuerdo y establecen reciprocidad. Evitar el “Boulwarismo” (oferta innegociable inicial).

  • Promesas y amenazas: mensajes contingentes (“si tú…, entonces yo…”). Su efectividad depende de la credibilidad (reputación, estatus, costes de ejecución).

  • Oferta final: reservar un margen para cerrar; debe quedar clara cuando sea irrevocable.


El compromiso


Es una declaración irrevocable de no aceptar acuerdos inferiores a una determinada posición (Gómez-Pomar, 1991). Limita las opciones futuras de quien lo asume y puede combinarse con amenazas.


Características:


  • Creíble (implica un coste superior al de ceder).

  • Irreversible (vinculado a terceros).

  • Patente (comunicado claramente).


Modos de crearlo: pronunciamiento público, vinculación a bases externas, refuerzo de amenazas/promesas previas.


Gestión: reforzar los propios, impedir o facilitar la revisión de los ajenos (salvar la cara).


Tácticas duras (hardball tactics)


Son tácticas agresivas de resultados inciertos que pueden dañar la reputación o las relaciones futuras. Ejemplos:


  • Poli bueno/poli malo.

  • Exageración extrema de la oferta inicial.

  • El señuelo (bogey).

  • La mordida (the nibble).

  • El gallina (farol + amenaza).

  • Intimidación.

  • Abrumar con exceso de información (snow job).


Respuesta recomendada: responder en el mismo nivel, discutirlas, ignorarlas o acercarse amistosamente para deslegitimarlas, evitando escaladas innecesarias.


Estrategias y tácticas de negociación integradora


Introducción


La negociación integradora (NI) se caracteriza por la posibilidad de soluciones donde ambas partes ganan (ganar-ganar o “crear valor”), en contraste con el reparto de un pastel fijo de la distributiva. Se basa en el intercambio abierto de información y en la creatividad para satisfacer intereses subyacentes.


Es deseable transitar de situaciones distributivas estancadas a enfoques integradores. La mayoría de las negociaciones reales son mixtas (combinan ambos enfoques).


Elementos fundamentales


  • Enfoque en aspectos comunes más que en diferencias.

  • Atención a necesidades e intereses, no solo a posiciones.

  • Compromiso con satisfacer las necesidades de todas las partes.

  • Intercambio libre de información e ideas.

  • Uso de criterios objetivos para evaluar resultados.


Contraste con la distributiva:


Aspecto

Negociación Integradora

Negociación Distributiva

Enfoque

Aspectos comunes

Diferencias

Objetivo

Necesidades e intereses

Posiciones

Orientación

Convergencia de necesidades

Énfasis en objetivos propios

Información

Intercambio abierto

Uso estratégico / ocultación

Criterios

Objetivos

Partidarios


Pasos fundamentales del proceso integrador


  1. Identificar y definir el problema:

    • Definición compartida, despersonalizada y clara.

    • Separar la definición del problema de la búsqueda de soluciones.

  2. Comprender completamente el problema e identificar intereses:

    • Intereses: necesidades, deseos o miedos subyacentes.

    • Tipos (Lax y Sebenius, 1986): sustantivos, procesuales, relacionales y de principios; intrínsecos o instrumentales.

  3. Generar soluciones alternativas (fase creativa):

    • Redefinir el problema (aumentar el pastel, logrolling o acuerdos compensatorios, compensaciones no específicas, reducir costes, solución intermedia).

    • Técnicas grupales: brainstorming, grupos nominales, informes, Phillips 6/6.

  4. Evaluación y selección de alternativas:

    • Firmeza en los intereses + flexibilidad en los medios.

    • Criterios: calidad, aceptabilidad, acuerdos compensatorios (diferencias en riesgo, expectativas temporales).

    • Mantener opciones tentativas hasta el paquete final.


Factores que influyen en el éxito


  • Facilitadores: objetivos comunes, confianza, motivación conjunta, comunicación clara.

  • Dificultadores: historia conflictiva previa, creencia en soluciones solo distributivas, presiones de representados por mantener imagen de “dureza”.

  • Las negociaciones mixtas (distributivas e integradoras) y sus dilemas

  • La mayoría de las negociaciones combinan ambos enfoques. En las mixtas, las partes persiguen simultáneamente crear valor conjunto y repartirlo.

  • Desafíos tácticos: equilibrio entre intercambio de información y reserva estratégica, gestión de la agenda, uso del tiempo, etc. La estrategia recomendada es el tit for tat perceptivo (reciprocar la percepción de cooperación o competición).


Se mencionan modelos complejos como el de Thomas (ya visto), Mastenbroek (cuatro actividades) y Van de Vliert y Mastenbroek (propiedad potencial).


La estructura social de la negociación


La negociación es un proceso social que involucra múltiples actores: negociadores directos, equipos, audiencias representadas (constituyentes) y audiencias espectadoras.


Niveles de estructura social (Lewicki y Litterer, 1985)


  • Dos negociadores individuales.

  • Equipos de negociación.

  • Audiencias o públicos (representados y espectadores; dependientes vs. no dependientes).


El dilema del negociador (representantes)


Los representantes enfrentan presiones duales: lealtad al grupo propio y necesidad de acuerdo con la contraparte.


  • Modelo tripolar de McGrath (1966): fuerzas hacia la propia parte (R), hacia la otra parte (A) y hacia la comunidad/organización (C).

  • Modelo de Van de Vliert y Mastenbroek: tácticas del representante para reducir conflicto de rol (alinearse con propia parte, con oponente, alternancia, compromiso mixto, evitación, cambios en las partes, resolución).


Control táctico de la visibilidad y terceras partes


  • Manipular la visibilidad ante audiencias para facilitar o limitar concesiones.

  • Terceras partes (mediadores, árbitros): reducen irracionalidad, exploran soluciones, facilitan salidas dignas y regulan el proceso.


Coaliciones y negociación intraorganizacional


Las coaliciones surgen para equilibrar poder o recursos, especialmente en contextos distributivos. La negociación intraorganizacional surge cuando el representante debe alinear expectativas internas de comportamiento y contenido (Walton y McKersie, 1965).


Comunicación y persuasión en la negociación


La comunicación es el núcleo de toda negociación: establece objetivos, define problemas, desarrolla relaciones y genera soluciones.


Elementos del proceso comunicativo


Se basa en el modelo clásico (emisor, mensaje, canal, receptor, feedback, ruido, redundancia, contextos). En negociación, las ofertas son dinámicas e interactivas.


Aspectos clave para mejorar la comunicación:


  • Uso adecuado de preguntas (manejables vs. inmanejables; abiertas, orientadas, etc.).

  • Escucha activa: seguir al otro, clarificar, responder a sentimientos.

  • Intercambio de roles (útil en contextos cooperativos).


Persuasión


Procesos de influencia sobre percepciones y posturas. Dos enfoques principales:


  • Modelo tradicional de aprendizaje del mensaje (Yale).

  • Modelo de Probabilidad de Elaboración (Petty y Cacioppo): ruta central (profunda, duradera) vs. periférica (superficial, temporal).


Factores clave:


  • Del mensaje: racional/emocional, estructura, unilateral/bilateral, intensidad, etc.

  • De la fuente: credibilidad, atractivo, poder.

  • Del receptor: resistencia, compromiso previo.

  • Contextuales: reciprocidad, visibilidad, sanción social.


Características personales de los negociadores y características situacionales


Las variables individuales (maquiavelismo, confianza interpersonal, perspective-taking, autoeficacia, locus de control, autovigilancia, sexo/género, orientación interpersonal de Rubin y Brown, estilos de Thomas) explican poca varianza por sí solas. Su efecto suele interactuar o ser mediado por factores estructurales y situacionales.


Características situacionales:


  • Territorio/entorno físico: neutralidad, apertura vs. privacidad, disposición espacial, canales de comunicación.

  • Tiempo: presiones temporales favorecen concesiones y acuerdos, pero una parte con menos presión temporal gana ventaja.


Final. El arte de la negociación


La negociación es un proceso complejo que combina conocimiento, análisis, experiencia e intuición informada. Más que un “arte” intuitivo, requiere preparación sistemática, comprensión de dimensiones distributivas e integradoras, manejo de procesos psicosociales y adaptación al contexto. La práctica y la reflexión sobre la experiencia permiten desarrollar heurísticos eficaces y obtener ventajas estratégicas.


Nota sobre Kenneth W. Thomas: Este capítulo se inspira en gran medida en las contribuciones de Kenneth W. Thomas al estudio del conflicto y la negociación en las organizaciones. Su modelo de cinco estilos de manejo de conflicto (competencia, colaboración, compromiso, evitación y acomodación), basado en las dimensiones de asertividad y cooperatividad, junto con el Instrumento Thomas-Kilmann (TKI), constituye una referencia fundamental en psicología organizacional.



Críticas al texto “Estrategias y tácticas de negociación” de Roberto Domínguez Bilbao y Silvia García Dauder


Cristian Beltrán Barrero


A continuación presento cuatro críticas fundamentales al enfoque adoptado en el material de estudio sobre negociación. Si bien reconozco el valor práctico y transdisciplinario de la compilación de técnicas presentada, considero que el texto incurre en sesgos teóricos profundos que merecen ser señalados.


  1. El intento forzado de introducir la teoría económica liberal en las relaciones interpersonales e intersubjetivas


Aunque la recopilación de técnicas de negociación desde la psicología social resulta válida y útil —tanto desde la propia psicología como desde perspectivas transdisciplinarias como la sociología, la antropología, el derecho y la ciencia política—, el texto realiza un esfuerzo problemático por encajar la lógica de la teoría económica liberal (y, más específicamente, del capitalismo) en el análisis de las relaciones humanas.


El núcleo de esta aproximación radica en la primacía absoluta de los conceptos de utilidad, rendimiento, beneficio y maximización de ganancias. Las partes negociadoras son presentadas, en esencia, como agentes racionales que persiguen permanentemente su máximo beneficio individual, bajo una lógica mercantilista. Esta visión reduce a los sujetos a meros maximizadores de utilidad, relegando su dimensión humana, emocional y relacional a un segundo plano.


Sin embargo, diversas disciplinas y teorías de la decisión han demostrado que el supuesto de la racionalidad económica perfecta es limitado o directamente falso: las teorías de la elección emocional, la teoría de la elección social, la teoría de juegos con información imperfecta, los enfoques conductuales (behavioral economics) y las críticas desde la psicología cognitiva muestran que los seres humanos actúan frecuentemente bajo sesgos, emociones, valores morales, hábitos o restricciones contextuales, y no siempre buscando la maximización estricta de beneficios.


En el campo del derecho, esta misma lógica se manifiesta en el Análisis Económico del Derecho, que prioriza la eficiencia de los procesos (medida principalmente en términos de tiempo y cantidad de conflictos resueltos) por encima de la calidad de la solución, la reparación integral de los sujetos o la restauración de las relaciones dañadas. Se valora más resolver muchos casos rápidamente que resolver bien cada uno de ellos.


  1. Individualismo metodológico y ausencia de la dimensión colectiva


Todas las compilaciones presentadas en el texto responden de manera consistente al paradigma del individualismo metodológico propio del pensamiento neoliberal. La negociación es reducida sistemáticamente a un proceso entre sujetos individuales (o, en el mejor de los casos, entre representantes individuales), sin reconocer adecuadamente la dimensión colectiva de los conflictos sociales.


En ningún momento se plantea la negociación como un proceso colectivo o estructural. Por ejemplo, fenómenos tan relevantes como la lucha de clases, las negociaciones salariales colectivas, la determinación del salario mínimo legal o los pactos sociales amplios son invisibilizados o reducidos a meras sumas de interacciones individuales. No se reconoce la existencia de sujetos colectivos de derechos ni la legitimidad de las negociaciones colectivas.


Esta perspectiva enfatiza exclusivamente el bienestar individual de las partes en conflicto, ignorando el bienestar común y las dinámicas de poder que operan a nivel societal. Desde una mirada marxista o hegeliana, la negociación puede entenderse también como un momento de la dialéctica social y de la lucha por el reconocimiento y la redistribución, algo que el texto omite por completo.


  1. El contractualismo y la falacia de la igualdad entre las partes


Las técnicas y modelos de negociación compilados en el texto se inscriben claramente dentro del paradigma contractualista de la teoría política moderna (Locke, Smith y sus continuadores). Este paradigma parte de la premisa de que las partes negocian en condiciones de igualdad formal.


Dicha premisa constituye una falacia. Como han señalado el estructuralismo y otras corrientes críticas, no todos los sujetos son iguales: las diferencias de clase, género, raza, poder económico, capital cultural y posición estructural condicionan profundamente las capacidades reales de negociación. Tratar como iguales a quienes parten de posiciones radicalmente desiguales no es justicia, sino la forma más refinada de reproducir la desigualdad.


El texto presenta técnicas de negociación asumiendo “relaciones horizontales” entre partes supuestamente iguales, desconociendo las estructuras de poder verticales que subyacen a toda interacción social. Ignora que, en la práctica, muchas negociaciones ocurren entre sujetos con asimetrías profundas de poder, recursos e información. Esta omisión convierte las supuestas “técnicas neutrales” en herramientas que, en realidad, favorecen a los más aventajados.


Como acertadamente señala la crítica al contractualismo: “no hay nada más injusto que tratar igual a los desiguales”.


  1. El iusnaturalismo racionalista y la falacia del “deber ser” presentado como “ser”


Finalmente, las compilaciones responden al modelo del iusnaturalismo racionalista, incurriendo en la clásica falacia de determinar el ser a partir del deber ser.


En primer lugar, el texto presenta la negociación como un “todo objetivo”, casi como una entidad o institución preexistente y separada de los sujetos concretos, cuando en realidad la negociación es una construcción social e histórica creada por los seres humanos. Se la trata como algo “natural” o dado, en lugar de como un artefacto cultural situado.


En segundo lugar, se postulan principios y técnicas de negociación con pretensiones de universalidad, presentándolos como “esencia” o rasgos connaturales del proceso negociador. Hablar de “esencia” de la negociación remite directamente al pensamiento iusnaturalista.


En realidad, la negociación es profundamente subjetiva y situada: cada actor defiende sus intereses desde su posición concreta (lugar de enunciación), sus condiciones materiales y su contexto histórico. Pretender que existe una negociación “objetiva” o neutral es ilusorio. Todas las técnicas compiladas en el texto comparten esta pretensión de objetividad y universalidad, ocultando su carácter ideológico y contextual.