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miércoles, 12 de julio de 2023

HIPNOTISMO OTRO DE LOS MISTERIOS DE LA MENTE HUMANA Tomás Andrés Tripero

HIPNOTISMO OTRO DE LOS MISTERIOS DE LA MENTE HUMANA 

Tomás Andrés Tripero 

El concepto de Hipnotismo fue utilizado en su origen por, el médico y cirujano de Manchester,  James Braid (1795-1860) quien escribió un solo libro publicado en 1843: Neurypnology: or the  rationale of nervous Sleep, en el que se acuñaba este conocido término por vez primera. Se describe así un estado experimentalmente alterado de conciencia- similar al sueño pero no  igual- que se producía como resultado de una concentración mental intensa y prolongada de los  ojos sobre un objeto brillante en movimiento y a poca distancia de la mirada; mientras el paciente  se encontraba seducido y sugestionado por la palabra del hipnotizador, con absoluta exclusión  de todo lo demás. 

  1. Según Braid, la extrema fijación ocular, la hiperestimulación de los músculos del ojo, ocasiona  en sus correspondientes zonas de influencia cerebral, un estado de fatiga que contribuye a crear  una situación de magnetismo en el que el sujeto entra en un trance psicológico de carácter  hipnótico. Fenómeno al que, en un principio, designó como "neuro hipnotismo". 

  2. Parece que el hipnotismo, aunque desconozcamos  todavía muchas de sus claves y la esencia de su  significado, no es un fenómeno paranormal, sí  algo de lo que todavía nos queda mucho por  descubrir y saber. ¿Podría haber, por sólo citar una  de las muchas interrogantes, inducción regresiva  auto-hipnótica que haga vivir al sujeto  experiencias del pasado, como muy reales y  vívidas, en determinadas enfermedades cerebrales  degenerativas? (Tipo Alzheimer) De todos modos, en situaciones de normalidad, es  posible que se logre - bajo esta influencia 

  3. cierta estimulación de las capacidades normales del ser humano: ya sea en el campo de la  discriminación sensorio-perceptiva, la tonicidad muscular y la resistencia a la fatiga, el recuerdo  y la posibilidad de acceder - mediante regresión inducida- a vivencias de la infancia, la  memoria, el rendimiento intelectual o el aprendizaje. De hecho ya se proponen "cursos de  aprendizaje" - del inglés, por ejemplo - bajo influencia hipnótica. Yo no los haría. 

  4. Incluso se experimenta con la anestesia o analgesia hipnótica como un medio para evitar el dolor.  Probablemente estos pasos puedan obtener buenos resultados en el futuro, cuando sepamos más  de qué es lo que realmente sucede con nuestra percepción de la sensibilidad, nuestro cerebro y  nuestra conciencia cuando nos encontramos sometidos a este tipo de estimulaciones. Hoy por hoy  sólo se trata de hipótesis relativamente probadas. 

  5. Lo que sí parece estar comprobado es que el grado de susceptibilidad hipnótica no es el mismo  para todas las personas y, en contra de ciertos prejuicios, no hay pruebas experimentales  concluyentes que nos permitan afirmar que las mujeres sean más fáciles de hipnotizar que los  hombres. 

  6. Dado que el hipnotismo es un fenómeno eminentemente psicológico, hay personas que presentan  un grado alto de susceptibilidad, las más emotivas, y otras, las más escépticas, uno mucho menor.  También la predisposición juega un papel importante ya que cuenta mucho el deseo auténtico de  cooperación con el terapeuta o el hipnotizador. Pero sin una necesaria empatía psicológica  raramente lo conseguiríamos. 

  7. No cabe duda de que las neurociencias van a aportarnos próximamente datos espectaculares  sobre esta frontera de la ciencia. Lo que podemos decir, hasta ahora, es que, en los estudios  experimentales sobre los ritmos eléctricos del cerebro, se demuestra que  el electroencefalograma (EEG) realizado en situación de hipnosis no guarda relación alguna con  los estados oníricos (del sueño) conocidos, sino - más bien - con los registros electrofisiológicos 

  8. del estado de vigilia. Los músculos, por ejemplo, no se relajan como en los diferentes ciclos del  sueño ordinario, y la persona en este estado no se deja caer algo que sostenga con la mano. El  misterio sigue abierto, la investigación también. 

Pero hipnotizar... ¿Es fácil, es peligroso?, ¿Para qué sirve? 

¿Cómo hace un terapeuta para hipnotizar a alguien? 

  1. La hipnosis, que conduce a la catalepsia, es un fenómeno misterioso, sin lugar a dudas. En realidad  todavía desconocemos los mecanismos profundos que subyacen en el influjo hipnótico - desde el  punto de vista de las neurociencias - en la estructura y funcionalidad del sistema nervioso  considerado como un todo global. 

  2. Lo que sí sabemos es que, desde luego, funciona y puede llegar a curar enfermedades de  carácter psicógeno, que - en mi opinión - lo son casi todas. De hecho uno de los más grandes  logros de la hipnosis profesional es el de crear en los enfermos la confianza en una expectativa de  sanar. 

  3. Lo primero, naturalmente, que habría que advertir es que la hipnosis puede ser sólo utilizada  con fines estrictamente terapéuticos y en ámbitos profesionales y jamás como espectáculo,  entretenimiento o juego irresponsable. 

  4. Sus riesgos, dificultades y complejidades hacen que los psicoterapeutas actuales se inclinen por  otras técnicas menos complejas como son las que se desprenden de la psicología cognitiva y  conductista, que incluyen el aprendizaje de técnicas de modificación de la conducta y de  estrategias eficaces de afrontamiento de los problemas y dificultades del paciente. 

  5. El terapeuta que acepte el reto de la hipnosis tendrá que - como en el caso de otras técnicas  físico-psíquicas, como el Yoga por ejemplo, - aprender este arte con la garantía de un  verdadero maestro. 

  6. Y si quiere alcanzar el éxito, y no sólo en casos ocasionales y aislados, tendrá que desarrollar una  gran práctica profesional en contextos de formación profesional adecuados. Hay que tener  decisión, seriedad y seguridad en lo que se practica para llegar a ser un hipnotizador  experimentado. 

  7. Gran parte del éxito de la hipnosis - como en el caso de otras terapias - consiste en crear en ella.  La actitud de incredulidad no generará las condiciones psicológicas necesarias para conseguir los  objetivos de sanación. 

  8. Existe también el debate de la supuesta peligrosidad de la intervención hipnótica, pero se trataría  de un prejuicio, resultado del desconocimiento. Siempre y cuando se realice bajo las condiciones  señaladas y prescindiendo de que ésta sea utilizada con fines ilícitos ajenos a los objetivos de la  salud mental del paciente. 

  9. Si se trata de personas fácilmente receptivas a la hipnosis tendríamos -desde la misma sugestión  hipnótica - que protegerlas frente a intrusiones no terapéuticas y evitar, así, que éstas puedan ser  hipnotizadas contra su voluntad. 

  10. En principio todos los seres humanos podrían ser hipnotizables, aunque resulta evidente que  ningún tipo de terapia puede ser impuesta bajo presión. Ninguna, y menos ésta, funcionaría. A la  más mínima resistencia habría que abandonar el intento si no queremos provocar desagradables  incidentes. 

  11. ¿Pero qué sucede si un paciente dice no presentar angustia, pero es incrédulo respecto a sus  beneficios? Entonces sólo le pedimos su atención. Si a pesar de su indiferencia se somete con  docilidad los resultados pueden ser positivos. 

  12. Quienes, por otra parte, se entreguen con ansia de aventura y entusiasmo por la novedad a la idea,  pueden, probablemente, no resultar las personas más idóneas para obtener los mejores resultados. 

¿Cómo se hipnotiza? 

La técnica, no es muy diferente de lo que la gente pueda saber al respecto.

  1. El terapeuta sentará al paciente cómodamente en penumbra, le pedirá que se afloje todo lo que  le pueda constreñir y, rogándole silencio a partir de ese instante, solicitará su máxima atención.  Será entonces cuando se inicie el proceso de sugestión. 

  2. El hipnotizador se coloca frente al paciente y le ruega que se fije atentamente en dos de los  dedos de su mano derecha, al mismo tiempo que ha de ir prestando atención a las nuevas  sensaciones que, a partir de ese instante, se van a ir manifestando. 

  3. Transcurrido un minuto, aproximadamente, se inicia la sugestión del adormecimiento  acompañada suavemente con la palabra. 

  4. "Respire profundamente...siente una gran paz interior....la tranquilidad lo invade todo...le pesan  los párpados....los ojos se entrecierran...es un placer tragar saliva...tiene ya mucho sueño..." En realidad sólo se están sugiriendo las sensaciones y los procesos psicomotores que se suelen  dar, de modo espontáneo, durante el llamado "adormecimiento hipnótico": la respiración se  vuelve profunda, se humedecen los ojos, se parpadea, sobrevienen movimientos de deglución y  bajan los párpados, se cierran los ojos y se alcanza un profundo estado de calma. En el caso de hipnosis profunda se alcanza un estado similar al del sonambulismo. Pero una  hipnosis ligera puede lograr, de la misma manera, los objetivos propuestos. Es el momento de la actuación terapéutica a través de la sugestión. Todo lo que se le diga  entonces influirá notablemente en el sujeto y contribuirá a la superación del posible trastorno  psíquico o afección nerviosa. 

  5. Llegado el momento se despierta al paciente, con unas palabras de reconciliación con su estado  de vigilia, como por ejemplo: 

  6. "Ya está bien 'por el momento, volvamos a la realidad" o "Es suficiente por hoy, gracias por su  colaboración" 

  7. Puede suceder que no se recuerde nada - amnesia hipnótica - o que se recuerden sin dificultad  las sensaciones experimentadas. 

  8. Ciertamente el auténtico valor terapéutico de la hipnosis se basa en el éxito del proceso de  sugestión que induce la superación del trastorno del paciente y al arrojo que se le ha transmitido  para alcanzar determinadas conquistas personales. 

  9. No obstante la experiencia clínica nos advierte de que las impresiones psíquicas - logradas en la  sugestión - necesitarán de un determinado período para alcanzar su grado más alto de eficacia. Recordemos que también nos puede servir la hipnosis para descubrir el significado de los  síntomas psicopatológicos y su etiopatogenia, es decir, el origen de los problemas psicológicos.