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miércoles, 29 de julio de 2015

ANÁLISIS DEL IMPACTO DE INTERNET POR SECTORES DE ACTIVIDAD

INSTITUCIONES FINANCIERAS


El impacto de Internet en el sector financiero es evidente en el mercado puesto que el sector financiero está siendo pionero en el uso de Internet como nuevo canal de distribución, ya que la distribución de productos financieros no requiere un intercambio físico de bienes. Internet supone una considerable disminución de las barreras de entrada del sector. El proceso de convergencia europeo está llevando a las entidades europeas introducirse en España a través de Internet. Además, están apareciendo nuevo competidores para las entidades tradicionales, como los brokers on-line y los por tales financieros. Internet tendrá un mayor impacto en los productos más sencillos y sensibles a precio, como la negociación de acciones, los depósitos a plazo y las hipotecas el impacto será menor en las cuentas corrientes, los seguros de vida y ciertos fondos de inversión.


Se dejará sentir más en volumen que en márgenes, ya que, en la actualidad, los márgenes del sector son estrechos. Internet ofrece importantes oportunidades a las entidades financieras, como la posibilidad de reducir costes, conocer mejor las necesidades de los clientes y aumentar el rango de productos aprovechando el contacto con los clientes. La distribución multicanal será un factor crítico de éxito para las entidades que aspiren a diferenciarse mediante un alto nivel de servicio.


DE BANCO A PORTAL FINANCIERO


El sector financiero está siendo pionero en el uso de Internet como nuevo canal de distribución y es uno de los sectores en los que es posible analizar con más claridad su impacto, el desarrollo del canal Internet mantendrá un crecimiento sostenido debido a que la distribución de productos financieros no requiere un intercambio físico de bienes, ya que desde hace muchos años el dinero es, principalmente, un bien electrónico. De hecho, la banca por Internet es ya una realidad. Según Jupiter Communications, en EE.UU. 14,2 millones de americano utilizan los servicios de banca electrónica (un 5,2% de la población). En España estimamos que existen 644.000 usuarios, un 1,6% de la población y que en el año 2003 se alcanzará la cifra de 2,4 millones de usuarios (lo que representa un 6,1% de la población y un 25% de internautas).


El impacto de Internet en la distribución de productos financieros es doble: se trata de un nuevo canal para distribuir productos tradicionales, pero, por otra parte, permite la aparición de nuevas áreas de negocio. La disminución de las barreras de entrada facilita la penetración de nuevos competidores... ... y supone un riesgo de desintermediación para las entidades financieras.


     Internet, entendido como nuevo canal, supone una importante amenaza de entrada de nuevos competidores. En este sentido, y dado el proceso de convergencia de las economías europeas en el entorno del Euro, Internet se convertirá en la vía de entrada en el sector español de banca comercial preferida de las entidades extranjeras y de otros sectores (brokers, aseguradoras), que ejercerán presión sobre los precios. Además, existe un riesgo enorme de que los bancos sean des—intermediados como distribuidores de productos financieros y aparezcan nuevos distribuidores (los portales verticales y los agregadores de información). Como consecuencia de esta fuerte competencia se producirá, además, una pérdida de volúmenes en favor de los nuevos participantes.
     Internet está contribuyendo a acelerar la transición de los bancos como organizaciones basadas en productos hacia organizaciones basadas en el consumidor. Cobra cada vez más importancia la innovación, el talento, la calidad del servicio y la eficiencia. Los bancos ya no compiten con otros bancos, sino con todo tipo de entidades que ofrecen servicios financieros:brokers on-line, portales generalistas, aseguradoras, bolsas de valores, ECNs, etc. Todas estas entidades tenderán a convertirse en portales financiero que ofrecerán todo tipo de productos al cliente. Por ello, para los bancos tradicionales es clave establecer una presencia en la red de calidad, variada y competitiva en precio. Los recién llegados no corren el riesgo de canibalizar sus negocios tradicionales, lo que les está permitiendo ser más agresivos y rápidos que los bancos establecidos.
     Por otra parte, Internet permite desarrollar nuevos negocios, cuyo mejor ejemplo es la negociación de acciones por Internet. Podemos considerar este servicio como nuevo: el cliente ahora no sólo es capaz de dar órdenes directamente por Internet, sino que dispone de información en tiempo real, análisis, noticias, alertas, consulta de órdenes, acceso a bolsas extranjeras, etc. Este servicio totalmente nuevo ha dado paso a la aparición de un nuevo segmento de mercado, del que se han beneficiado nuevas compañías de Internet, así como algunas sociedades de valores que han migrado a esta nueva plataforma. En EE.UU. una de cada seis órdenes se introduce por Internet (una de cada tres en el caso de los particulares). En Europa este fenómeno no está tan desarrollado, pero estimamos que en Alemania hay 750.000 clientes de brokerage on-line actualmente.



Sin embargo, los bancos tradicionales siguen encontrándose en una posición privilegiada para aprovechar este movimiento, ya que cuentan con dos ventajas: los clientes y una re – establecida (tanto de sucursales como de cajeros) que les permite dar un servicio añadido que la nueva competencia no va a poder ofrecer. Por ello, aunque Internet representa una amenaza sustancial para las entidades financieras establecidas, también es una oportunidad para aquellas que entiendan el reto que supone y realicen una apuesta decidida por impulsar este canal dentro de su propia organización. Para las entidades tradicionales no tiene sentido establecer entidades independientes para competir en Internet, ya que no contarían entonces con la ventaja competitiva que supone una red ya establecida. La clave en este negocio maduro no es el precio, sino el servicio, y la capacidad de acceder a una entidad por múltiples canales es el mejor servicio que se puede ofrecer a un cliente.