¿Por qué el fascismo NO puede ser de izquierda? Cristian Beltrán Barrero Introducción Existe un sólido consenso en la historia, la filosofía política y las ciencias sociales: el fascismo es un fenómeno de extrema derecha. La imposibilidad ontológica de que el fascismo sea de izquierda radica en que ambos espectros parten de premisas antagónicas, persiguen fines irreconciliables y recorren caminos teóricos y prácticos opuestos.
Para comprender la distancia insalvable entre la izquierda y la derecha, es necesario acudir a su origen ontológico. Ambos espectros responden a una misma interrogante fundamental, pero lo hacen desde posiciones situadas e incompatibles: ¿Por qué existe la desigualdad? Entendida la desigualdad en su dimensión multidimensional (económica, jurídica, política, social y axiológica), las respuestas dividen al espectro político sin espacio para un «centro» verdadero:
Dado que la izquierda busca la transformación de la realidad material para alcanzar la equidad multidimensional y la derecha busca preservar la jerarquía y el statu quo, ambas posiciones resultan conceptualmente irreconciliables.
El fascismo es una forma de articulación del poder fundamentada en el abuso sistemático y la deshumanización de la otredad: el diferente, el disidente o el oprimido. Para su consolidación, el fascismo requiere la convergencia de tres elementos sine qua non:
El fascismo emergió en el siglo XX en un contexto de industrialización, globalización y consolidación de las democracias liberales. Constituyó un quiebre para el proyecto de la Ilustración: demostró que la razón y el desarrollo técnico no erradicaban la barbarie, sino que podían ser instrumentalizados para perfeccionarla. Asimismo, evidenció que la democracia podía ser capturada por las mayorías para legitimar la opresión. Aunque la estructura del fascismo se mantiene, la relación entre sus componentes ha mutado del fascismo clásico al neofascismo del siglo XXI:
Conclusión El fascismo no es, ni podrá ser jamás, un fenómeno de izquierda. Mientras la izquierda persigue la emancipación colectiva, la deconstrucción de privilegios y la igualdad material de la sociedad, el fascismo opera en la dirección opuesta: la preservación de jerarquías, la concentración de poder y la anulación del otro. Intentar ubicar al fascismo en la izquierda implica ignorar tanto la praxis histórica como la ontología política de ambos conceptos. |
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jueves, 3 de septiembre de 2026
¿Por qué el fascismo NO puede ser de izquierda?
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