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sábado, 26 de septiembre de 2026

LA ILUSIÓN DE LA FUERZA

LA ILUSIÓN DE LA FUERZA


¿Por qué la ofensiva militar a gran escala perpetúa el conflicto armado en Colombia?


Cristian Beltrán Barrero


Introducción


A lo largo de más de siete décadas, el debate sobre la resolución del conflicto armado en Colombia ha estado dominado por la tensión entre la contención puramente coercitiva y la transformación socioeconómica de los territorios. En este escenario, la doctrina de la ofensiva militar armada a gran escala —caracterizada por el despliegue masivo de fuerza y el uso recurrente de bombardeos aéreos— se ha presentado históricamente como el camino hacia la pacificación definitiva. 


Sin embargo, un riguroso consenso técnico entre analistas de seguridad, politólogos, juristas y defensores del Derecho Internacional Humanitario (DIH) demuestra que la vía estrictamente punitiva no sólo es incapaz de extinguir la conflagración, sino que actúa como un catalizador de su degradación. En este ensayo argumento que la insistencia en la respuesta militar masiva constituye un error de diagnóstico que confunde los síntomas con las causas, instrumentaliza pasiones colectivas mediante el populismo punitivo y consolida una pantalla de humo ideológica que perpetúa las condiciones de inequidad y abandono estatal que dieron origen a la guerra.


1. El Fracaso Operacional y la Metástasis de la Violencia


  • Efecto Dispersión Y Atomización: La destrucción de mandos unificados o centros organizativos mediante ofensivas masivas no elimina a las estructuras armadas, sino que quiebra su jerarquía. El Estado pasa de enfrentar a un actor con doctrina articulada a combatir una "metástasis" de decenas de facciones autónomas, disidencias y bandas criminales con lógicas hiperlocalizadas, dificultando la inteligencia militar y el control territorial.

  • Guerra De Guerrillas Urbana Y Microterritorial: Al verse replegados por el poder de fuego de gran escala, los grupos ilegales abandonan los campamentos abiertos y se mimetizan en caseríos, comunidades étnicas y periferias urbanas. La confrontación se traslada al corazón de la población civil, multiplicando el impacto cotidiano de la violencia.

  • Victimización De No Combatientes E Infracción Al DIH: El despliegue de fuerza sin contención ni precisión absoluta genera víctimas colaterales, desplazamientos forzados y la destrucción de menores sometidos al reclutamiento forzado. Estas acciones violan los principios de distinción, proporcionalidad y precaución del DIH, socavando la legitimidad ética y jurídica del Estado.

  • Degradación Hacia El Crimen Organizado: La pérdida de cohesión e ideología política en las estructuras atomizadas acelera su dependencia de rentas ilícitas inmediatas (narcotráfico, extorsión, minería ilegal y trata de personas), transformando la confrontación en una disputa violenta por el control de economías criminales.


2. La Falacia de Diagnóstico: Confundir Causas con Consecuencias


El error medular de la política coercitiva radica en una inversión categorial: asumir que la "causa" del conflicto es la existencia o persistencia de los grupos armados (o la "falta de contundencia" para eliminar al último combatiente). Una lectura histórica rigurosa demuestra que las acciones armadas y la delincuencia son las consecuencias trágicas de fracturas estructurales no resueltas:


  • La extrema concentración e inequidad en la tenencia de la tierra.

  • La pobreza estructural y la desigualdad multidimensional.

  • La presencia asimétrica del Estado (que llega con el aparato represivo, pero no con desarrollo social).

  • La rentabilidad de las economías ilícitas en zonas abandonadas.


Tratar el síntoma mediante la fuerza militar sin alterar los incentivos socioeconómicos garantiza que las regiones periféricas continúen funcionando como canteras inagotables para el reclutamiento y el relevo generacional de la violencia.


3. La Dimensión Psicosocial: Populismo Punitivo y Respuesta Visceral


Frente a la complejidad de la gestión pública —que exige tiempo, presupuesto e inversión sostenida en infraestructura, salud y justicia—, la ofensiva armada de alto impacto funciona como un "atajo" institucional:


  • Explotación De Emociones Primarias: Canaliza la ira, la indignación y el miedo de la sociedad hacia la sed de retribución y el espectáculo de la fuerza.

  • Euforia Y Triunfo Mediático: Ofrece una ilusión inmediata de control e hiperpresencia estatal que satisface a la opinión pública en el corto plazo, eludiendo la autocrítica sobre la negligencia del Estado frente a la exclusión rural.


4. La Pantalla de Humo Ideológica y la Batalla Cultural


  • Anestesia Social: La espectacularización del teatro bélico absorbe la agenda pública y mediática, sofocando la discusión sobre reformas de fondo (agrícola, tributaria o social) y neutralizando la exigencia ciudadana por derechos materiales.

  • Invisibilización De La Desigualdad Multidimensional: Centrar la atención en las métricas de la guerra permite omitir tanto la dimensión material (concentración de la riqueza) como la dimensión jurídica (la falta de acceso a la justicia civil en el campo).

  • Inversión Axiológica: En la disputa cultural, la glorificación de la confrontación promueve una alteración del marco ético: se sustituye la paz como fin supremo por una narrativa donde la fuerza bruta es la única virtud deseable, deshumanizando al adversario y deslegitimando el diálogo o la solución negociada.


5. La Falla Empírica: Siete Décadas de Ineficacia Histórica


La insistencia en la ofensiva armada a gran escala adolece de un problema de validez empírica. Se trata de la reiteración de una fórmula aplicada de forma predominante desde mediados del siglo XX sin lograr la extinción de la conflagración.


Dimensión

Enfoque de Ofensiva Armada

Enfoque de Transformación Estructural

Premisa Causal

La violencia finaliza destruyendo al objetivo militar.

La violencia finaliza transformando las condiciones del territorio.

Resultado Histórico

Mutación, reciclaje de violencia y metástasis criminal.

Desmantelamiento sostenible de las causas de reclutamiento.

Presencia Estatal

Punitiva, contingente, coercitiva y militar.

Permanentemente integral, garantista y social.


Conclusiones 


La persistencia del conflicto armado en Colombia no responde a la "ausencia de contundencia armada", sino a la perpetuación de un diagnóstico erróneo que ha priorizado la fuerza destructiva sobre la consolidación del Estado Social de Derecho. Setenta años de evidencia empírica confirman que la ofensiva militar armada a gran escala no resuelve la conflagración: provoca la fragmentación y degradación de los actores armados, desplaza la confrontación hacia las comunidades civiles y genera graves vulneraciones al DIH que erosionan la legitimidad institucional. 


Además, el uso de la guerra como espectáculo punitivo actúa como un dispositivo ideológico que distrae a la opinión pública de la urgencia de saldar deudas históricas como la equidad rural, el acceso a la justicia y la erradicación de la pobreza estructural. La paz definitiva en Colombia no se alcanzará eliminando las consecuencias visibles de la confrontación mediante la violencia estatal, sino desmantelando de manera integral las condiciones socioeconómicas e institucionales que originan y alimentan el ciclo ininterrumpido de la guerra.