LA ILUSIÓN DE LA FUERZA ¿Por qué la ofensiva militar a gran escala perpetúa el conflicto armado en Colombia? Cristian Beltrán Barrero Introducción A lo largo de más de siete décadas, el debate sobre la resolución del conflicto armado en Colombia ha estado dominado por la tensión entre la contención puramente coercitiva y la transformación socioeconómica de los territorios. En este escenario, la doctrina de la ofensiva militar armada a gran escala —caracterizada por el despliegue masivo de fuerza y el uso recurrente de bombardeos aéreos— se ha presentado históricamente como el camino hacia la pacificación definitiva. Sin embargo, un riguroso consenso técnico entre analistas de seguridad, politólogos, juristas y defensores del Derecho Internacional Humanitario (DIH) demuestra que la vía estrictamente punitiva no sólo es incapaz de extinguir la conflagración, sino que actúa como un catalizador de su degradación. En este ensayo argumento que la insistencia en la respuesta militar masiva constituye un error de diagnóstico que confunde los síntomas con las causas, instrumentaliza pasiones colectivas mediante el populismo punitivo y consolida una pantalla de humo ideológica que perpetúa las condiciones de inequidad y abandono estatal que dieron origen a la guerra. 1. El Fracaso Operacional y la Metástasis de la Violencia
2. La Falacia de Diagnóstico: Confundir Causas con ConsecuenciasEl error medular de la política coercitiva radica en una inversión categorial: asumir que la "causa" del conflicto es la existencia o persistencia de los grupos armados (o la "falta de contundencia" para eliminar al último combatiente). Una lectura histórica rigurosa demuestra que las acciones armadas y la delincuencia son las consecuencias trágicas de fracturas estructurales no resueltas:
Tratar el síntoma mediante la fuerza militar sin alterar los incentivos socioeconómicos garantiza que las regiones periféricas continúen funcionando como canteras inagotables para el reclutamiento y el relevo generacional de la violencia. 3. La Dimensión Psicosocial: Populismo Punitivo y Respuesta VisceralFrente a la complejidad de la gestión pública —que exige tiempo, presupuesto e inversión sostenida en infraestructura, salud y justicia—, la ofensiva armada de alto impacto funciona como un "atajo" institucional:
4. La Pantalla de Humo Ideológica y la Batalla Cultural
5. La Falla Empírica: Siete Décadas de Ineficacia HistóricaLa insistencia en la ofensiva armada a gran escala adolece de un problema de validez empírica. Se trata de la reiteración de una fórmula aplicada de forma predominante desde mediados del siglo XX sin lograr la extinción de la conflagración. Conclusiones La persistencia del conflicto armado en Colombia no responde a la "ausencia de contundencia armada", sino a la perpetuación de un diagnóstico erróneo que ha priorizado la fuerza destructiva sobre la consolidación del Estado Social de Derecho. Setenta años de evidencia empírica confirman que la ofensiva militar armada a gran escala no resuelve la conflagración: provoca la fragmentación y degradación de los actores armados, desplaza la confrontación hacia las comunidades civiles y genera graves vulneraciones al DIH que erosionan la legitimidad institucional. Además, el uso de la guerra como espectáculo punitivo actúa como un dispositivo ideológico que distrae a la opinión pública de la urgencia de saldar deudas históricas como la equidad rural, el acceso a la justicia y la erradicación de la pobreza estructural. La paz definitiva en Colombia no se alcanzará eliminando las consecuencias visibles de la confrontación mediante la violencia estatal, sino desmantelando de manera integral las condiciones socioeconómicas e institucionales que originan y alimentan el ciclo ininterrumpido de la guerra. |
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sábado, 26 de septiembre de 2026
LA ILUSIÓN DE LA FUERZA
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